Fincas ubicadas en Bonda, Taganga y Masinga, ofrecen hospedaje a los turistas, mientras disfrutan de actividades como el avistamiento de aves, senderismo y paseos por los ríos Buritaca y Don Diego.
Santa Marta en Colombia ofrece más que sol y playa del caribe los turistas.

A pocos kilómetros de la capital del Magdalena, se abre un abanico de fincas ecoturísticas, ubicadas en Bonda, Taganga y Masinga, donde los visitantes podrán hospedarse en cabañas o acampar al aire libre, mientras están en contacto con la naturaleza.
Hace tres años, los propietarios de nueve fincas, ubicadas en cercanías a Santa Marta, se asociaron con dos operadoras turísticas para ofrecer alojamiento rural de calidad y prestar servicios ecoturísticos.
Al turista le esperan caminatas por cultivos de cacao o flores exóticas, avistamiento de aves y paseos en kayak por los ríos Buritaca y Don Diego.
"Es una alternativa diferente para que el turista pueda realizar actividades rodeado de la naturaleza y a la vez ir a las playas, pues estamos a menos de 30 minutos de la ciudad y a 40 del parque Tayrona", asegura María Martínez, representante legal de la Asociación de Fincas Ecoturísticas (Asofintur).
Esta iniciativa, cuenta con el apoyo de la Cámara de Comercio de Santa Marta y del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través del Fomipyme, entidades que aportaron más de 250 millones de pesos para consolidar la red de turismo rural de la ciudad.
Para lograr esta meta, se comenzó a trabajar en la definición de un plan de comercialización y mercadeo que garantice la rentabilidad del negocio, lo mismo que en la elaboración de material publicitario como vallas, mapa guías y el montaje de una página web que permitan promocionar esta nueva oferta turística en el país y el exterior.
Adicionalmente, los empresarios ecoturísticos están siendo capacitados en temas como atención al cliente y buenas prácticas de manufactura, entre otros, para que sean más competitivos.
El objetivo es que Santa Marta cuente con 50 alojamientos rurales en junio de
